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Estas cifras parecen esperanzadoras pero, como muestra la anterior gráfica, los
porcentajes cambian radicalmente al aumentar el nivel –desde el grado D, profesorado
contratado, al grado A, profesorado catedrático–. En los organismos públicos de
investigación la diferencia entre hombres y mujeres en los estamentos más altos es
más clara, y solo el 31% de mujeres forman la plantilla investigadora en el sector
empresarial.
Las mujeres son una clara mayoría en el campo de la salud, mientras que en disciplinas
como la física, la informática y las ingenierías, el porcentaje de mujeres desciende
radicalmente. Y precisamente en estos últimos entornos –con un claro predominio
masculino– son en los que las mujeres se sienten más discriminadas.
¿Existe brecha salarial de género en ciencia? Algunas personas afirman que no la hay. Es
cierto que en el ámbito universitario –que es el que conozco– el sueldo se calcula a
partir de los complementos por antigüedad, por cargos, por sexenios de investigación,
etc. Teóricamente, los hombres y las mujeres cobramos lo mismo. Pero, en la práctica,
el salario de los hombres es mayor, porque ocupan los lugares más altos en la escala
universitaria y publican más artículos en media que las mujeres. Así que sí, sí hay una
brecha salarial de género en las disciplinas STEM.
¿Estamos cerca de que esta situación cambie? Aunque se está mejorando,
lamentablemente, no creo que estemos cerca de la igualdad. En primer lugar, es
fundamental atraer a más mujeres a carreras como la informática o las ingenierías en
las que son una clara minoría. Para conseguirlo, ellas necesitan referentes; en el blog
Mujeres con ciencia de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU trabajamos para
hacer visibles a las muchas mujeres que han aportado y aportan en estas disciplinas.
Además, se están llevando a cabo numerosas iniciativas con mentoras que, en primera
persona, hablan a niñas y adolescentes sobre su trabajo, sus posibilidades de futuro y
la indudable capacidad de las mujeres para llevarlo a cabo con éxito. Pero, no hay que
olvidar que incluso en disciplinas con amplia mayoría femenina, la brecha entre
hombres y mujeres se mantiene. El paso del tiempo no parece suficiente para erradicar
esta situación: ellos siguen ocupando los lugares de liderazgo, también en estos
ámbitos.
En un mundo cada vez más tecnológico, el liderazgo en cualquier espacio pasará por
contratar a personal con amplios conocimientos en ciencia y tecnología. Si las mujeres
no se forman en estas disciplinas, un futuro laboral con grandes posibilidades quedará
vetado para ellas. Y perderán, de este modo, la oportunidad de participar en avances
relevantes para la sociedad, y la ocasión de liderar y decidir en que se investiga y que
se financia. Y con ello, irremediablemente, la brecha salarial seguirá reinando. No
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